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Mostrando entradas de mayo 5, 2011

No quieras saber lo que se siente...

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Hace ya un año y cinco meses que comencé a escribir una novela decimonónica, de temática steampunk. Obviamente, saber cómo funcionaban el Imperio Británico y su capital en 1885, me llevó un tiempiño de investigación. Y, además, la inclusión de unos cuantos personajes históricos me llevó también a investigar sus vidas y su posible personalidad. Además... dejemos caer aquí un largo etcétera de investigación.Pasado un año y poco, la novela estaba ya escrita y lista. ¿Lista? No. Como se hace con los buenos pasteles que salen recién horneados, primero tuve que dejarla descansar. Así, pasé un mes, más o menos, sin saber nada de lo que había escrito. Eso sí, con mi paranoia habitual, me preocupé por crear primero tres o cuatro copias de seguridad.Pero, al fin, llegó el asqueroso y largamente esperado y odiado momento de las correcciones. Repasar toda la novela buscando y rebuscando tus propios errores, como tu peor critico, diciéndote «pero qué pringao eres».
Llevo ya varios meses con esto, n…

No quieras saber lo que se siente...

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Hace ya un año y cinco meses que comencé a escribir una novela decimonónica, de temática steampunk. Obviamente, saber cómo funcionaban el Imperio Británico y su capital en 1885, me llevó un tiempiño de investigación. Y, además, la inclusión de unos cuantos personajes históricos me llevó también a investigar sus vidas y su posible personalidad. Además... dejemos caer aquí un largo etcétera de investigación.Pasado un año y poco, la novela estaba ya escrita y lista. ¿Lista? No. Como se hace con los buenos pasteles que salen recién horneados, primero tuve que dejarla descansar. Así, pasé un mes, más o menos, sin saber nada de lo que había escrito. Eso sí, con mi paranoia habitual, me preocupé por crear primero tres o cuatro copias de seguridad.Pero, al fin, llegó el asqueroso y largamente esperado y odiado momento de las correcciones. Repasar toda la novela buscando y rebuscando tus propios errores, como tu peor critico, diciéndote «pero qué pringao eres».
Llevo ya varios meses con esto, n…