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Mostrando entradas de septiembre 2, 2011

¡Hagan sitio! ¡Hagan sitio!, de Harry Harrison

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No habría conocido este libro de Harry Harrison, de no haber sido por Soylent Green, película más conocida en España con el curioso título de Cuando el destino nos alcance.

Sin embargo, a todo aquel que, como yo, pueda tener la intención de cometer el error de acercarse a este libro a través del trabajo de Charlton Heston, he de advertir de que poco tienen que ver película y libro.



La base común es la de un 1999 con un mundo al borde del abismo, en un New York habitado por 35.000.000 de personas; donde las personas viven hacinadas en casas, escaleras, portales, calles...

El petróleo se ha agotado y los coches ya no son más que lugares de habitación; los vegetales están a punto de agotarse, y la carne es un artículo de lo más lujoso.

El protagonista en el que nos centraremos, Andrew Rusch, es un agente de policía que debe encargarse de mantener el orden, hasta donde las circunstancias lo permiten, y cargar como antidisturbios, ya que no hay efectivos suficientes, contra las multitudes hamb…

¡Hagan sitio! ¡Hagan sitio!, de Harry Harrison

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No habría conocido este libro de Harry Harrison, de no haber sido por Soylent Green, película más conocida en España con el curioso título de Cuando el destino nos alcance.
Sin embargo, a todo aquel que, como yo, pueda tener la intención de cometer el error de acercarse a este libro a través del trabajo de Charlton Heston, he de advertir de que poco tienen que ver película y libro.

La base común es la de un 1999 con un mundo al borde del abismo, en un New York habitado por 35.000.000 de personas; donde las personas viven hacinadas en casas, escaleras, portales, calles...
El petróleo se ha agotado y los coches ya no son más que lugares de habitación; los vegetales están a punto de agotarse, y la carne es un artículo de lo más lujoso.
El protagonista en el que nos centraremos, Andrew Rusch, es un agente de policía que debe encargarse de mantener el orden, hasta donde las circunstancias lo permiten, y cargar como antidisturbios, ya que no hay efectivos suficientes, contra las multitudes …